Bueno…, lo cierto es que no he sido perezoso a la hora de leer. Nunca lo soy. La pereza no entra en esa parte de mi vida que es ser lector compulsivo. Pero sí lo he sido a la hora de contar por aquí cuáles han sido mis últimas lecturas. De modo que, como el trabajo se me ha acumulado, contaré en este post, las cuatro últimas novelas leídas desde la útima que cité aquí y que lo fue en julio pasado.
La primera fue una relectura: “Odessa“, del inefable Frederick Forsyth. Bien por la relectura.
La segunda fue “Tamburas“, del autor alemán Karlheinz Grosser en la edición de 1967 de círculo de lectores. Confieso que también es una relectura de esta novela histórica que cuentas las aventuras y desventuras de Tamburas, un joven ateniense que vive en la época en que reinaba Pisístrato. Hice aquella primera lectura cuando tenía quince años. En aquél momento me hizo amar la Historia aún más. Confieso que tenía ciertas reticencias ahora; no se encaja una novela lo mismo a los quince años que a los cincuenta y dos. Perdí ese ejemplar en uno de mis inumerables cambio de domicilio. Gracias a mi hermano Fernando, que encontró la misma edición del Círculo de Lectores en la RED y me la regaló de nuevo, he podido hincarle de nuevo el diente. No me ha defraudado.
La tercera ha sido “Chiquita“, del autor cubano Orlando Rodríguez. “Chiquita” es Premio Alfaguara de novela 2008. Y, sinceramente, aún a pesar de las reticencias que los premios de novela puedan levantar, creo que este es un premio merecido. Orlando Rodríguez sabe del oficio de escribir. Narra la historia de Espiridiona Cenda, un personaje pequeñito en tamaño, grande en voluntad, que existió realmente en Cuba a finales del siglo XIX y principios del XX y que realmente vivió en la imaginación del autor, que ha sabido transmitir toda una pléyade de sensaciones en una novela de 518 páginas. Una delicia. Aconsejo su lectura.
La cuarta, es “Los hombres que no amaban a las mujeres” del autor sueco tristemente fallecido Stieg Larsson. Esta es la primera novela de la trilogía “Millenium”, que terminó de escribir el autor sueco justo cuando le sorprendió la muerte a los cincuenta años. También una delicia de lectura. No es fácil escribir 665 páginas de una novela que nos mantenga la atención constante. Aún mantengo el infausto recuerdo de otra novela de casi las mismas páginas de una autora española novel que se cree la muerte y se cree también escritora de novela negra. De hecho la han invitado a la recién estrenada Semana negra de Getafe, como si tal fuese. Aunque la mona se vista de seda…, ya sabemos. Pero es lo que tiene publicar en una editorial de pro y haber sido también trabajadora de la misma editorial. Qué le vamos a hacer.
Hola Pedro, ¿ a que escritora novel te refieres ?
Un saludo
¿Te lo puedo decir por privado?