Para escribir Las mariposas sobre la tumba me he basado en hechos reales acontecidos entre los años 1996 y 2006 en Irlanda y la costa levantina española. En principio no iba a ser más que un reportaje. Pero es un reportaje que, por distintos motivos, nunca llegué a hacer yo. Dejé que lo hiciese por mí el periodista de sucesos Mario Candil en la novela. Os puedo asegurar que Candil se documentó bastante mejor de lo que yo lo habría hecho. Al acabar, el muy traidor, se planteó también escribir la misma novela. Afortunadamente, cuando él decició empezar a escribirla yo la acababa de terminar. Que se fastidie; le llevaré siempre, como mínimo, un año de ventaja.
Durante la labor de documentación de esta novela, descubrí con excitación que parte de los personajes y de las situaciones representados habían ya aparecido en 2003 en una película del director norteamericano Joel Schumacher titulada Veronica Guerin. La auténtica Veronica Guerin es la Veronica Greany de Las mariposas sobre la tumba. Esto me llenó de un cierto orgullo. Si ya un director de cine de la categoría de Schumacher había decidido hacer una película con algunos de los personajes y situaciones que, a raiz de la aparición de dos cadáveres enterrados en una nave industrial de Catral en 2006, habían inpirado en mí una novela, esto suponía que mi olfato a la hora de encontrar buenos argumentos para mis novelas debía ser también bastante bueno. También he de decir que el argumento de mi novela no está inspirado para nada en la película descrita. El argumento de esa parte de la novela coincidente con la película, procede de cientos de páginas de información oficial extraída de los tribunales irlandedes, de los sumarios oficiales y originales en inglés, de toda la documentación judicial referente al caso y de cientos y cientos de páginas de hemeroteca de, preferentemente, distintos periódicos irlandeses y británicos, sin despreciar lo publicado en periódicos españoles y franceses.
Con este dato ya estoy descubriendoles los nombres reales de muchos de los personajes que yo cambié en la novela por una cuestión de higiene judicial. Les aconsejo que compren y vean la película, no les va a decepcionar, antes o después de leer Las Mariposas sobre la tumba.
Sinopsis
Dos jóvenes españolas contemplan horrorizadas cómo unos hombres secuestran a sus novios irlandeses. Es comienzos de 2004 y los hechos ocurren en Torrevieja (Alicante).
El hallazgo de los cadáveres de dos varones dos años más tarde en una tumba improvisada en un polígono industrial de la zona es el punto de partida de Las mariposas sobre la tumba, una novela basada en hechos reales protagonizada por Mario Candil, un curtido periodista freelance que trabaja para el semanario Gente Magazine, de Madrid. En el transcurso de sus investigaciones para averiguar quién mató a los dos irlandeses, el periodista no sólo descubre que el autor intelectual es John Griffin, un conocido y peligroso mafioso irlandés juzgado por organizar en 1996 la muerte de la reputada periodista Verónica Greany, sino también una compleja trama de corrupción urbanística municipal. Las investigaciones de Candil le llevan a un trepidante viaje —desde la Costa Blanca hasta el mismo corazón de Marruecos pasando por la fría Dublín— en el que pone en peligro su propia vida, se enamora perdidamente de una de las protagonistas y ve con horror cómo una de sus fuentes es asesinada. “Si quieres que te diga la verdad, no creo que llegues a viejo. Si no te mata una bala te matará un infarto”, le dice uno de los personajes al periodista. Sus gestiones desvelan asimismo que la red de Griffin, integrada mayoritariamente por ex combatientes de grupos paramilitares irlandeses, se extiende como una marea negra por las costas mediterráneas españolas, desde Alicante hasta Cádiz. Candil descubre, además, que en la zona viven con total impunidad mafiosos fichados por la Interpol que lavan el dinero del crimen en los negocios inmobiliarios y hosteleros con la connivencia de corporaciones municipales corruptas. El protagonista, un periodista escéptico, crítico, independiente e iconoclasta, como le define su ex compañera, desbroza un complejo entramado en el que descubre el lado humano de los personajes, explicando los modos y vicios de comportamiento de los delincuentes, de los investigadores policiales, del reportero especializado en sucesos y de la prensa en general, en una historia en la que conviven sentimientos encontrados y donde el odio, el amor y el sexo se entremezclan con el peligro.
Finalmente, Mario Candil se verá enfrentado en esta novela, de sorprendente desenlace, a un gran dilema: conocer toda la verdad a cambio de no publicarla.
-En el fondo no somos más que un saco de mierda.
-¿Nosotros en concreto, Gary?
-No. La gente en general, Donald.
-A trabajar -dijo Donald asiendo una de las dos palas. Agary agarró la otra y empezó a echar tierra sobre los jóvenes muertos. Estaban seguros de que nunca encontrarían sus cuerpos.
