Mata al presidente ya disponible

October 24th, 2009

Corría el año del señor de 1985 y prendió en mi espíritu creativo la posibilidad de escribir una novela siguiendo la técnica de la hiperficción constructiva. Diciéndolo de otro modo más entendible, escribiendo una novela en el  estilo de aquella colección juvenil de mediados de los 80 que se llamaba “Elige tu propia aventura”. Hace más o menos un año, y respetando el título original, hice un remake total del argumento para actualizarlo a los tiempos corrientes. Ya se puede adquirir a través de las páginas de  Bubok.es, la editorial online puntera en España, bajo el sistema de publicación bajo demanda y también puede ser adquirida en las siguientes  librerías a lo largo del territorio nacional.  Espero que  os hagáis con un ejemplar. Su lectura os resultará de lo más divertido. He creado un grupo de lectores de ”Mata al presidente”  en Facebook, en donde podremos intercambiar opiniones sobre sus infinitas ramificaciones.

Mata al presidente, para abrir boca

April 30th, 2009

Lee su primer capítulo.  Te garantizo que te va a enganchar.

En más o menos tres o cuatro semanas, publicaré a través de la editorial Bubok ”Mata al presidente“, una novela interactiva en la que quien decide el final es el lector. Se trata de la actualización de una novela que tenía ya perfilada en 1985 y que ahora he rehecho completamente. Una novela diseñada como un juego, basándome en la denominadaba hiperficción. ¿Qué es? Sencillo: la novela tiene 21 finales diferentes y en tan sólo uno el lector consigue llegar a la conclusión deseada.  Por no andarme más por las ramas, lo mejor es es que reseñe la sinopsis:

Rodolfo Barea es un periodista español que trabaja para la CIA y que, tras años como “durmiente”, recibe instrucciones de la organización para participar en una operación de gran calado que revertirá el resultado de las últimas elecciones generales celebradas en España.

Su sorpresa inicial se verá incrementada cuando su contacto le cuente el cometido que se le ha asignado: matar al presidente del Gobierno antes de que retire las tropas de Kirguizistán.

Mata al presidente” es una novela repleta de suspense en la que decidirás qué pasos debe seguir el agente secreto para lograr su objetivo. Según las decisiones que tomes, Barea alcanzará el éxito… o caerá en el más estrepitoso de los fracasos.

Diseñada como un puzle infernal, “Mata al presidente” proporciona al lector horas y horas de divertimento y emoción, ya que de los 21 finales propuestos tan sólo uno culmina con el triunfo de la misión.

Todo un reto. Y, aviso para navegantes, “Mata al presidente” también contiene una  ácida crítica  al mundo laboral del periodismo, un terreno que  conozco bien.

Mata al presidente” se podrá comprar online y ser recibida a domicilio con total comodidad desde Bubok, la propia editorial. 

Como veréis, a “Mata el presidente” le he abierto un blog para ella solita. Creo que se lo merece.

Las tres últimas

April 6th, 2009

Mis impresiones, como lector, sobre mis últimas tres lecturas desde el 24 de febrero pasado:

En primer lugar, La muerte de Amalia Sacerdote, de  Andrea Camilleri. El viejo maestro creador del personaje Montalbano, el comisario italiano, cuyo nombre entresacó de la admiración que sentía por nuestro Manuel Vázquez Montalban, ha dado en el clavo.  Acabo de leer la novelita porque le han concedido el premio RBA de novela negra y, tengo que estar de acuerdo en que es una novelita de premio, aún sin saber qué otras buenas obras, seguro que algunas mucho mejores, han quedado aparcadas por el jurado.  Vale la pena su lectura

En segundo lugar El juego del ángel, de Ruíz Zafón. Bien por Ruíz Zafón. No defrauda, aunque en esta novela el ritmo decaiga y sea un tanto previsible su desarrollo y su final.

Y en tercer lugar, El Observatorio, (The Overlook, título original) de Michael Connelly. Que conste que es la primera novela de Conelly que he leído. He tenido la sensación de que estaba escrita por un negro. Seguro que me equivoco.  Simple como el mecanismo de un chupete. La simpleza en la escritura de una novela suele ser un mérito si la trama nos engancha y nos mantiene la atención. Pero es previsible, como la última parte de la novela de Zafón que he citado pero, claro, no hay color entre la una y la otra. La de Zafón está bien escrita.

“Gomorra” y “Las mariposas sobre la tumba”

February 24th, 2009

No creáis que no leo. Leo y mucho. El último libro que he leído ha sido “Gomorra” del periodista italiano Roberto Saviano. He tardado en leerlo casi dos meses porque he empleado el tiempo en volar en mi simulador de vuelo gracias al nuevo ordenador Dell que hemos adquirido en casa. Para escribir, perfecto, para “volar”, magnífico. Es decir que la tardanda en leer Gomorra no ha sido otra cosa que mi atención ha estado sujeta por lo dicho.

“Gomorra” está bien escrita. Pero no es otra cosa que una crónica sobre la Camorra napolitana, la tierra de donde él procede. En principio, el sabor de boca que me ha dejado, ha sido que  no me apetece visitar Italia. La sensación que el libro de Saviano deja, es que está podrida de  norte a sur, que está infecta. Y no es sólo una forma de hablar. Infecta de desechos industriales metidos en compost para la tierra en que los agricultores plantan patatas, tomates, pimientos, nacidos ya envenenados.

 La segunda sensación que me ha causado, muy fuerte además, es recordarme bastante a los protagonistas de “Las Mariposas sobre la tumba“, mi primera novela. En ella también se habla de mafia, aunque sea de mafia irlandesa y en España. En el fondo, todas las mafias, están relacionadas. Más aún en el mundo global que habitamos hoy día.

Recomiendo a todos la lectura de Gomorra.

La princesa de hielo: dolor de muelas

December 11th, 2008

Siempre he sostenido que escribir una novela, aunque sea una mala novela, tiene su mérito. Pero creo que la última que acabo de leer escapa a esta categoría con creces. La princesa de hielo, de una tal Camila Läckberg, una escritora sueca que se ha querido pegar a la moda de lo policial con el pretexto de escribir un Chick Lit de baja intensidad, es una auténtica porquería, así, sin más. De policial no tiene más que el nombre y la pretensión, y de Chick lit de baja esfofa, todo lo demas.

Una costumbre, idea más bien, que sostengo con brío desde mi época de lector en la niñez hasta ahora, es que para opinar sobre una novela, sobre un libro, hay que leer todas sus páginas desde principio a fin. Con La Princesa de hielo también lo he hecho, por supuesto, pero en ella, excepción es excepción, me he visto obligado a leer algunas de esas páginas en diagonal. Lo mejor de la lectura de La Princesa de hielo, ha sido, como cuando he tenido que ir al dentista con dolor de muelas, acabar.

No sé si la culpa es sólo de la autora, de la edición de la editorial original de su obra, de la edición de la actual editora en España (Maeva), o de una traducción deficiente. Puede que todo a la vez, pero La princesa de hielo está mal pergeñada, mal construida y con todo el andamiaje expuesto al viento. A la autora se le nota a la legua su intención de intentar impresionar al lector. Impresióname, sí, pero que no se te note.  Inútil empeño en este caso. La autora destroza su propia pretensión convirtiéndola en un erial de cosas previsibles para el lector en un ritmo pretendidamente tranquilo, copia de cómo  considera la propia autora que se debía escribir la novela negra británica, de la que he leido por algún sitio que es admiradora, y que finalmente no deja de ser más que eso: una mala copia de algo que no ha entendido en absoluto.

Camila Läckberg utiliza todos los tópicos del género negro, se deja más de la mitad en su tintero por omisión, y los que no, los utiliza mal. En lo técnico propiamente dicho, no tiene ni pajolera idea de cómo funciona la Policía, ni por supuesto la investigación policial (ni siquiera en el pequeño pueblo de Fjälbacka en donde ubica la acción) Nos encontramos así, por poner tan sólo un ejemplo, mezclado en una prosa simplista superada en calidad con creces por Marcial la Fuente Estefanía o por Corín Tellado, con que el policía protagonista descuelga el cadáver de un ahorcado simplemente porque hiere su sensibilidad. Imagino las lindezas que después le dirían los de la Científica, que en Suecia también existen, pero la autora lo omite, claro.  

Otra de las tonterías que contiene la novela, un ejemplo nada más entre otros muchos, son frases tópicas en situaciónes completamente prosaicas de esas del estilo de, mantuvieron un tenso silencio durante varios minutos antes de hablar. Durante varios minutos. Ahí es nada. Un tópico. Si alguien quiere hacer una práctica, que experimente con su segundero aguantar sin hablar, no ya varios minutos, sino tan sólo un par con un par de amigos enfrente. Esto no es más que un ejemplo. Luego tenemos la historia familiar de una escritora amiga de una asesinada, a través de la cual le vemos el pelo a la autora, todas sus confusiones mentales, y sus dudas existenciales (el andamiaje), y que al lector avezado se la trae floja, como vulgarmente se suele decir. Sinceramente, tener que leer la cuitas personales de una chica, o chico, en su diario pajomental, es algo que siempre me ha producido urticaria.

Los diálogos son insoportables y, al igual que el texto general, se han visto alargados hasta la saciedad, como si la autora pensara que cuanto más larga la novela, más calidad tendría, lo que es un engaño al lector.  Se equivoca, claro. Le ha faltado pasarle el detector de mierda que Hemingway decía que todo escritor que se precie debe tener siempre en perfecto estado de revista.

Lo que me asombra es que la edición que tengo en mis manos (afortunadamente por poco tiempo, ya que irá a parar a esa parte de mi biblioteca dedicada a la basura) va ya por su 14ª edición. Ya les vale.

¿Quién, cómo, al margen de la literatura, le da a gentes como Camila Läckberg  este marchamo de autoras de éxito? Sinceramente, no tengo ni la menor idea.

Normalmente tardo en leer una novela una semana, diez días a lo máximo. Leer La Princesa de hielo, me ha llevado más de un mes. Y eso gracias a que esta mañana, como cuando uno se toma una medicina muy amarga sin pensarlo, me he engullido sus últimas cuarenta páginas al tirón para acabarla. Y esto tan sólo para poder opinar con todas las de la ley sobre esta novela cuya lectura me ha hecho replantearme ese principio de no opinar de una obra escrita hasta que no la he leído al completo.

 

La gente en general

November 25th, 2008

Hoy me siento bien. De modo que aquí me atrevo con otro cuentito negro  de tan sólo 200 palabras. También tiene truco. Es un texto extraído de mi primera novela Las mariposas sobre la tumba

La gente en general

—  Por cierto, ciento veinte mil euros no está mal,  ¿eh, Gary?

— Nada mal.  Muy rentable. Sesenta  mil por cabeza, ¿eh?

Del estómago de uno de los dos muertos brotó hacia la garganta una especie de tenebroso eructo que rebotó en las paredes terrosas de la tumba. Gary levantó instintivamente el arma y disparó las cinco balas que le quedaban al cargador hacia los cuerpos inertes de los jóvenes, que encajaron los impactos con la misma vida de dos sacos de arena.

— ¡Cerdos! Parece que les sentó bien la cena —dijo mezclando sus palabras con una risa nerviosa, la Magnum humeante en la mano derecha.

— Los eructos de lo muertos están en el sueldo. Lo que tienes que hacer es darte prisa en cubrirlos de tierra para evitar que oigamos ahora sus ventosidades —dijo Donald, que sabía que su hermano siempre estaba bien dispuesto a  asumir los trabajos más difíciles.

—  En el fondo no somos más que un saco de mierda.

—  ¿Nosotros en concreto, Gary?

—  No. La gente en general, Donald.

— A trabajar —dijo Donald, cogiendo una de las dos palas. Gary agarró la otra y empezó a echar tierra sobre los jóvenes muertos. Estaban seguros de que nunca encontrarían los cuerpos.

 

La solución

November 25th, 2008

Otro cuentito de 200 palabras para el concurso de Novelpol. No creo que gane con ninguno de los tres presentados. Hay mucha y muy buena competencia. Además, soy un completo desconocido por aquellos lares. Pero eso no me quita el placer de escribir estos cuentitos, aunque con éste, he hecho truco. El texto forma parte de El whisky del muerto, mi última novela. Sea como fuere aquí debajo lo tenéis.

 

 

La solución

El mismo día que tocó fondo llegó la catarsis. Los mocos cayendo sobre su labio superior en la oscuridad de su cuarto, las persianas echadas dejando pasar un triste haz de luz gris, sin fuerza, a través de un pequeño roto, sus cosas en la penumbra. Sus cosas. Sus cuadernos repletos de vivencias. Treinta años. El olor insano de su propio cuerpo sin asear durante más de un mes. El hedor de los restos de comida que había comprado con el dinero del paro y que venía de la salita de la televisión; hasta que dejó de comer. Y de repente lo vio muy claro, como si en ese momento hubiese pasado un ángel a su lado y se hubiera quedado allí, sentado sobre el pequeño escritorio repleto de papeles con sus apuntes, quieto, mirándole con dulzura; la solución. Como si el ángel en cuestión le hubiera llevado a su padre: si alguna vez tienes que abusar de alguien, hijo, que sea de los que abusan de los demás  ¡Eso era!  Y el ángel le sonreía, una mano sobre el hombro de su padre, avalando sus palabras con su mirada complaciente. Santificándolas. Salió a la calle y comenzó a matarles.

Un trago de “El whisky del muerto”

October 31st, 2008

 Os invito a un chupito de El whisky del Muerto, mi segunda novela, para abrir boca. Si a alguien le apetece y quiere opinar sobre su bouquet, perfecto. Echad el trago aquí, en PRIMERAS PÁGINAS DEL WHISKY DEL MUERTO, y voilá, aquí os espero con algún comentario.

Qué he leído últimamente

October 30th, 2008

Bueno…, lo cierto es que no he sido perezoso a la hora de leer. Nunca lo soy. La pereza no entra en esa parte de mi vida que es ser lector compulsivo. Pero sí lo he sido a la hora de contar por aquí cuáles han sido mis últimas lecturas. De modo que, como el trabajo se me ha acumulado, contaré en este post, las cuatro  últimas novelas leídas desde la útima que cité aquí y que lo fue en julio pasado.

La primera fue una relectura: “Odessa“, del inefable Frederick Forsyth. Bien por la relectura.

La segunda fue “Tamburas“, del autor alemán Karlheinz Grosser en la edición de 1967 de círculo de lectores. Confieso que también es una relectura de esta novela histórica que cuentas las aventuras y desventuras de Tamburas, un joven ateniense que vive en la época en que reinaba Pisístrato. Hice aquella primera lectura cuando tenía quince años. En aquél momento me hizo amar la Historia aún más. Confieso que tenía ciertas reticencias ahora; no se encaja una novela lo mismo a los quince años que a los cincuenta y dos.  Perdí ese ejemplar en uno de mis inumerables cambio de domicilio.  Gracias a mi hermano Fernando, que encontró la misma edición del Círculo de Lectores en la RED y me la regaló de nuevo, he podido hincarle de nuevo el diente. No me ha defraudado.

La tercera ha sido “Chiquita“, del autor cubano Orlando Rodríguez. “Chiquita” es Premio Alfaguara de novela 2008. Y, sinceramente, aún a pesar de las reticencias que los premios de novela puedan levantar, creo que este es un premio merecido. Orlando Rodríguez sabe del oficio de escribir. Narra la historia de Espiridiona Cenda, un personaje pequeñito en tamaño, grande en voluntad, que existió realmente en Cuba a finales del siglo XIX y principios del XX y que realmente vivió en la imaginación del autor, que ha sabido transmitir toda una pléyade de sensaciones en una novela de 518 páginas. Una delicia. Aconsejo su lectura.

La cuarta, es “Los hombres que no amaban a las mujeres” del autor sueco tristemente fallecido Stieg Larsson. Esta es la primera novela de la trilogía “Millenium”, que terminó de escribir el autor sueco justo cuando le sorprendió la muerte a los cincuenta años. También una delicia de lectura. No es fácil escribir 665 páginas de una novela que nos mantenga la atención constante. Aún mantengo el infausto recuerdo de otra novela de casi las mismas páginas de una autora española novel que se cree la muerte y se cree también escritora de novela negra. De hecho la han invitado a la recién estrenada Semana negra de Getafe, como si tal fuese. Aunque la mona se vista de seda…, ya sabemos. Pero es lo que tiene publicar en una editorial de pro y haber sido también trabajadora de la misma editorial. Qué le vamos a hacer.

Patrulla de rescate

October 6th, 2008

 

Patrulla de rescate es el segundo cuentito negro de doscientas palabras que he presentado en el concurso  NOVELPOL. Los autores podemos presentar hasta dos. Y eso he hecho.  Os lo presento aquí también. Lo mejor, leerlo.

Patrulla de rescate

 

Eva consiguió  pulsar el botón de alarma del móvil a duras penas.

— Mírame —dijo él.

Silencio.

— Que me mires, joder.

Silencio.

— ¡Mírame, coño!

Silencio.

El camión de la basura, a las dos, puntual, carraspeó cansino en la madrugada triste del barrio popular. La luz de la farola de enfrente,  intermitente, titilante, aliada del frio, penetrando los vidrios rotos de la ventana de la cocina, iluminaba el sombrío rostro del hombre.

Estarían al llegar.

 — No me hagas esto.

Silencio.

— ¡¡Que me mires, hostia!!

Qué miedo.

Eva obedeció. Levantó la mirada desde el suelo hasta la cara congestionada de él.

El cuchillo en la encimera.

Llegarían a tiempo.

— No me hagas caso, mi amor —cambió él de registro, una mano levantada hacia el rostro de ella en ademán de caricia inconclusa—. Voy a cambiar.  Te lo juro.

Silencio.

— ¡Mírame a la cara!

Ya vendrían de camino, raudos a salvarla.

— ¿Qué tienes escondido en la mano,  so puta?

Eva escondió el móvil.

Tenían que estar en el portal; ya subían, seguro.

— ¡¡Les has llamado, cagondiós!! —repitió él, cuchillo en mano.

Llegaron a las siete. La sangre coagulada de Eva irisaba el linóleo del piso de la cocina cuando entraron.

Ya no respiraba.